Capítulo 130.
En Duncannon las llamaradas cobraron vida, elevándose por toda la carretera entre autos, extendiéndose hacia los árboles de la banqueta que habían bañado en combustible.
El calor abrasador y el olor acre del fuego llenaban el aire. Las t***s de las alcantarillas se levantaron con la presión, causando estruendosos estallidos que resonaban como un apocalipsis, haciendo temblar el suelo y llenando de miedo a quienes se refugiaban en escondites. El ruido ensordecedor de las explosiones era casi in