El suelo de la estación vibró con una intensidad que hizo que las luces de emergencia parpadearan hasta morir. El estruendo no fue una explosión lejana, sino el colapso del túnel norte. Los Exterminadores no estaban usando puertas; estaban abriendo brechas en la montaña con cargas de demolición térmica.
—¡Están en el perímetro! —gritó un guardia de la resistencia antes de que una ráfaga de disparos de plasma lo silenciara.
El aire se llenó instantáneamente del olor a ozono y carne quemada. Fran