ANASTASIA
Estoy terminando de colocar unas tazas cuando Marta se asoma por la puerta de la trastienda, con ese aire misterioso que tiene cuando sabe algo que yo no.
—Parece que alguien te está esperando —dice, con una media sonrisa mientras se seca las manos en el delantal.
La miro, frunciendo el ceño. Y al asomarme es justo la persona que siempre se me pasa por la cabeza: Leo.
Hoy no tengo la cabeza en su sitio, casi no he dormido y llevo todo el día pensando mil argumentos que seguramente cua