Thomas tomó un sorbo de vino antes de hablar. No apartó la mirada de Daniela; la observaba con atención, como si estuviera midiendo no solo su respuesta, sino su manera de pensar, de sentir, de situarse frente al mundo.
—Hay algo más de lo que quiero hablar contigo —dijo al fin, apoyando la copa con cuidado sobre la mesa—. Laura y yo estamos planeando aliarnos con una imprenta importante de aquí, de Londres.
Daniela alzó levemente las cejas, interesada.
—¿Una imprenta local? —preguntó.
—Sí —asintió Thomas—. Muy bien posicionada. Manejan revistas, ediciones especiales, publicaciones de alto nivel. Creo que nos vendría bien ese tipo de socios. Prestigio, expansión, presencia real en Europa. Quiero saber qué opinas tú.
Daniela se tomó unos segundos antes de responder. Giró suavemente la copa entre sus dedos, observando cómo el vino se deslizaba por el cristal. Luego levantó la vista hacia él.
—Creo que es una decisión inteligente —dijo con sinceridad—. Londres tiene peso editorial, y aso