Quería que el bosque palpitara. Quería que el suelo pareciera respirar.
Abrí un menú lateral con iconos de diversas herramientas. Sus versiones físicas las guardábamos dentro de pesados cajones bajo llave en el subsótano de la propiedad. Arrastré el icono de unas ataduras hasta el claro. Añadí al mapa varias herramientas distribuidas entre los árboles.
Me recliné con la respiración un poco más agitada que antes. Cerré el archivo y lo bloqueé con mi huella digital.
Todo estaba listo.
Ahora so