Capítulo 73
La oscuridad que descendía sobre la costa francesa no era la de un anochecer natural; era una sombra densa, física, que parecía devorar el espectro de la luz y el sonido. Alaric mantenía a Isolde pegada a su costado, sintiendo cómo el corazón de ella latía contra sus costillas con una cadencia frenética que él intentaba acompasar con la suya. A sus pies, Julian y Phoenix permanecían en un estado de trance vigilante, sus ojos emitiendo pulsos de un azul eléctrico que cortaba la penum