Capítulo 46: El Amanecer de las Cenizas Rosas
París despertó con un silencio que dolía, pero era un dolor de vida, no de opresión. Al caminar por los jardines de las Tullerías, Alaric e Isolde se sentían como los únicos supervivientes de un naufragio estelar. El aire de la mañana estaba cargado con el aroma de la tierra mojada y el humo lejano de las últimas escaramuzas, pero para ellos, cada bocanada era un triunfo.
Alaric no soltaba la mano de Isolde. Sus dedos estaban entrelazados con una fu