Capítulo 52: La Danza de la Tierra Renacida
El viaje continuó hacia el sur, alejándose de las cicatrices industriales y las ciudades de hierro. A medida que el vehículo se internaba en la Francia profunda, el paisaje comenzaba a cambiar de manera sutil pero mágica. El aire, antes viciado por la estática de la red del Consejo, ahora se sentía puro, vibrante de una energía que parecía brotar desde las raíces de los robles centenarios.
Alaric conducía con una calma que rayaba en lo espiritual. Sus