Capítulo 37: El Trono de la Dualidad
La compuerta principal de la base de los Primigenios no cedió con una explosión, sino con una desintegración molecular silenciosa y aterradora. El color ámbar, la firma energética de la corrupción de Valerius, devoró el metal orgánico como un ácido hambriento. Por el umbral, envuelto en una capa de energía estática que hacía que el aire crujiera, avanzó Némesis. Su rostro, el gemelo perfecto de Alaric, estaba desprovisto de cualquier rastro de la duda que mo