Capítulo 61: El Idioma de los Latidos
La mañana siguiente al secreto compartido amaneció con una claridad tan absoluta que el aire mismo parecía haber sido lavado por los ángeles. El Valle Rojo ya no era una prisión blanca; era un santuario de mármol y nieve donde cada rincón destellaba bajo un sol que, aunque gélido, bañaba la casa de piedra con una promesa de eternidad. El silencio era tan profundo que se podía escuchar el roce de la escarcha al desprenderse de las ramas de los pinos, un murm