Capítulo 34: El Latido del Abismo
El despertar en la base de los Primigenios fue como emerger de un sueño dentro de un sueño. El aire, filtrado por sistemas de ventilación orgánica que rugían con el siseo de un bosque antiguo, estaba cargado de una pureza que casi dolía en los pulmones. Alaric se incorporó sobre el lecho de fibras vegetales, sintiendo el peso reconfortante de Isolde contra su flanco. La luz azulada de los pilares de cuarzo bañaba su piel, convirtiendo las cicatrices de su batal