El valle estaba envuelto en una tensión que hacía vibrar cada hoja y cada piedra. La luna iluminaba el campo de batalla, y la marca del eclipse en el brazo de Ciel brillaba intensamente, reflejando la fuerza de su determinación.
Las dos figuras enemigas avanzaron nuevamente, esta vez coordinando sus ataques con mayor precisión. La figura alta lanzó una serie de filamentos oscuros que se movían con velocidad sobrenatural, cortando el aire con un sonido que parecía rasgar la noche. La figura baja