Por incapacidad propia de acercarse.
Había despertado con todos los recuerdos intactos, pero algo fundamental faltaba: la urgencia. El impulso de protegerla incluso de sí misma. El reflejo que antes lo hacía moverse sin pensar.
Ahora pensaba.
Y pensar dolía.
—No me duele amarla —le dijo a Maelor una tarde, mientras vigilaban el perímetro—. Me duele no ser necesario.
Maelor, que ya no recordaba la masacre de Reth-Val pero sí conservaba el cansancio de haber sido alguien que tomó decisi