La foto tomada desde afuera de la casa seguía grabada en la mente de Valeria como una herida abierta. “12 horas. Disfruten su última noche en familia.”
Nadie durmió realmente esa noche. Los niños se movían inquietos entre ellos cuatro en la cama grande. Diego permanecía despierto, con un brazo protector alrededor de Valeria y el otro alrededor de Mateo. Valeria tenía a Emma pegada contra su pecho, sintiendo cada latido acelerado de su hija.
A las seis de la mañana, cuando los primeros rayos de