Valeria se despertó antes del amanecer, como venía haciendo todas las mañanas desde que Lucas se había ido.
Miró el calendario en la pared de la cocina. Hoy era 22 de enero. La fecha que Lucas había prometido regresar. Pero su habitación seguía vacía, su cama intacta y su olor empezaba a desvanecerse de las sábanas.
Se preparó un café y se sentó en la terraza, mirando el mar que comenzaba a iluminarse. El mismo mar que Lucas tanto decía extrañar.
Diego salió poco después y se sentó a su lado en