Un año después.
Era un 15 de julio, exactamente un año y un día desde que Lucas había tomado la decisión definitiva de quedarse en España.
La casa junto al mar seguía en pie, pero ya no era la misma. Habían pintado las paredes, cambiado algunos muebles y plantado nuevas flores en el jardín. Pequeños cambios que intentaban disimular las heridas que aún sangraban por dentro.
Valeria estaba en la cocina preparando el desayuno cuando Diego entró y la abrazó por detrás. Ya no era el abrazo desespera