Valeria cerró la última maleta con una sonrisa que no podía contener. Habían pasado tres semanas desde la renovación de votos y la casa ya se sentía diferente: más ligera, más llena de risas y menos de sombras. El viaje familiar a Punta Cana había sido el primer paso para sanar, pero ahora, de regreso en Santo Domingo, sentía que por fin podían construir algo nuevo.
Diego entró en la habitación con dos maletas más y la miró con esa sonrisa que siempre le aceleraba el corazón.
— ¿Lista para la n