Valeria cerró la maleta con una mezcla de nostalgia y alivio. El viaje a Punta Cana había sido exactamente lo que necesitaban: días de sol, risas en la playa, noches en las que los niños se dormían exhaustos de tanto jugar y momentos en los que ella y Diego se recordaban por qué seguían eligiéndose a pesar de todo. Pero ahora, después de diez días, era momento de volver a Santo Domingo.
Diego entró en la habitación del resort con dos maletas más y la miró con esa sonrisa que siempre le acelerab