Valeria se despertó antes de que amaneciera. El mensaje de Rafael seguía flotando en su mente como una sombra oscura: “Mañana a las 8 a.m. llegará la persona que realmente cambiará todo. Esta vez no será una amenaza. Será la verdad que has estado evitando desde el principio.”
Se levantó con cuidado para no despertar a Diego, que dormía profundamente a su lado. Bajó descalza a la cocina, preparó café negro y se sentó frente a la ventana que daba al Malecón. El mar estaba tranquilo, pero dentro d