Los primeros tres días fueron los más difíciles para Valeria. Cada mañana se despertaba buscando a Lucas en la casa, y cada vez que recordaba que no estaba, sentía un vacío que le quitaba el aire. La rutina familiar se había roto. Las comidas ya no eran las mismas, las risas se escuchaban menos y hasta el perro parecía buscar al niño por toda la casa.
En España, Lucas vivía una realidad completamente distinta.
Víctor y Laura lo trataban como a un príncipe. Lo habían llevado de compras a las tie