Habían pasado seis meses desde aquella noche tan hermosa en la terraza.
Valeria estaba en la cocina preparando el desayuno cuando sonó el timbre. Era temprano, apenas las siete y media de la mañana. Diego todavía estaba arriba duchándose y los niños se estaban vistiendo para el colegio.
Abrió la puerta y se encontró con un hombre vestido de traje oscuro que le extendió un sobre grande color crema.
—Valeria Mendoza de Alarcón, ¿verdad? Necesito que firme aquí, por favor.
Firmó sin entender muy b