Valeria no soltó el teléfono en toda la noche. Cada vez que cerraba los ojos veía la cara de la licenciada Vargas y escuchaba las palabras de Rafael: “Si no aceptas mis condiciones antes de las 9 a.m., los niños serán separados temporalmente”.
A las 8:45 a.m. la casa estaba en silencio. Los niños desayunaban en la cocina con Carolina e Isabella, pero todos sabían que algo grave estaba pasando. Lucas apenas probaba la comida; Mateo y Emma se miraban sin entender del todo.
Diego bajó vestido con