Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche estaba silenciosa.
Demasiado silenciosa.
Greta seguía acostada, inmóvil, mirando el techo como si pudiera romperlo a fuerza de rabia contenida.
Cada palabra de Theo seguía retumbando en su mente, una tras otra, como un látigo:“Ella no es mi compañera. Tú sí.”
“No dejaré que nadie te humille.”“Mañana serás m






