Capítulo 24 — Quizás solo nos falta una conversación.
La puerta de la habitación se abrió despacio.
Greta estaba sentada en la cama, la luz de la luna bañando su rostro… pero cuando escuchó los pasos y sintió el aroma de Theo, se metió bajo las frazadas y cerró los ojos rápido, fingiendo dormir.
Theo entró en silencio.
Lo primero que hizo fue mirarla.