Capítulo 24 — Quizás solo nos falta una conversación.
La puerta de la habitación se abrió despacio.
Greta estaba sentada en la cama, la luz de la luna bañando su rostro… pero cuando escuchó los pasos y sintió el aroma de Theo, se metió bajo las frazadas y cerró los ojos rápido, fingiendo dormir.
Theo entró en silencio.
Lo primero que hizo fue mirarla.
Larga.
Profundamente.
Y luego, una sonrisa ladeada se dibujó en su boca, esa maldita sonrisa que siempre hacía que Greta quisiera pegarle… o...
Theo se quitó la polera con un movimiento lento, revelando su torso marcado, el tatuaje de Azura brillando ligeramente en la penumbra.
Greta, sin mover un músculo, sintió cómo su corazón latía