Todo empezó a ir mejor, David y yo nos amamos más que nunca, él seguía trabajando en su empresa y yo me quedaba en casa o me iba con Marta a dar un paseo para que me diera el sol, pero siempre mirando a todos los lados, pues aun me sentía intranquila por si le daba a Marcus venir a buscarme. Una tarde de sabado, estabamos David y yo tranquilamente tumbados en el sofá viendo una película, cuando de pronto escuchamos el timbre de la casa. Como Marta no estaba pues le dimos el fin de semana libre,