Nada más aterrizar el avión en mi país, David me cogió de la mano para bajar, dirigiéndonos los dos a una ambulancia que nos estaba esperando a pie de autopista. Llegamos a la clínica, viendo a dos médicos y dos sanitarios en la puerta de urgencia, me tuve que sentar en una silla de ruedas que trajeron, llevandome los sanitarios a la sala de observación entrando David conmigo.
—- David no era necesario todo esto —- le dije
—- Es lo que tiene el ser millonario cariño, pueden atenderte sin espera