Amaia.
Mi corazón parece dispuesto a escapar del pecho mientras cruzo el umbral de la habitación de Gael.
Basta un simple vistazo para comprender que lo he interrumpido. Su camisa desabotonada debe ser el claro indicio de que se preparaba para tomar un baño antes de dormir.
Mis ojos se deslizan por el movimiento de su pecho descubierto y aunque no es la primera vez que lo veo el calor escala por mis mejillas. Bajo la mirada de inmediato.
—Siéntate —indica con naturalidad, señala una silla f