Gael.
Observo a mi hermano con ojos entrecerrados.
—¿Lo tienes?
Ya conozco la respuesta. Él enarca una ceja como si pudiera leer lo que pienso.
—Al parecer sabes que no.
Exhalo.
—Deberías dejar de perder el tiempo.
—Me pregunto qué harás en realidad si me acerco a la princesita… Vamos Gael. Aún tienes a la otra, esa viuda ¿no es así? o ¿ella ya entendió que sólo es tu fachada? —Se burla.
—Ya te dije que no pierdas tiempo.
—Todos sabemos que usaste a esa mujer para manipular a su esposo. Lo