Gael.
“Fue una falla en la caja eléctrica principal” es lo que dijo uno de mis hombres. “El sistema es antiguo y requiere revisión completa” confirmó otro. Sin embargo, en medio del silencio de la noche aún persisten rastros invisibles del intruso que no me permiten sacudir la impresión de que hay algo fuera de lugar. Suspiro y me deshago el nudo de la corbata.
Tras el encuentro con Adriel cualquier casualidad se siente como una pieza colocada con intensión. Nada es inocente, nada es aleatorio.