Gael.
La veo intentando contenerse, como si necesitara expresar las palabras correctas mientras sonríe nerviosa, o por lo menos lo intenta. Su hermana se le acerca con las facciones fruncidas.
—No te atrevas —señala la menor de las Mountbatten, con voz firme—. No me mientas, Amaia. No me ocultes nada. Sé que algo grave está pasando... los escuché.
Me busca con la mirada, como si en mí pudiera encontrar una cuerda de salvación. Niego dejando claro que no intervendré en su favor. Sus hombros se h