Amaia.
El estómago se contrae y un cosquilleo nervioso trepa por mi espalda.
Dos días. Es fue el plazo que mi padre me dio para conseguir el dinero, y ya han pasado... Estaba encerrada y no quise humillarme ante Gael pidiéndole más dinero. Además, ni siquiera lo había visto.
Había planeado darle un cheque por diez millones, con la condición de que regresara en un mes. Supuse que era el tiempo suficiente para calmar los ánimos y resolver la situación con los acreedores. Lo que mi padre no se ima