Amaia.
Diara no me habla. Sus ojos permanecen fijos en la ventana del vehículo, ignorando cada palabra que pronuncio en medio del aire frío del atardecer.
—Entre Elan y yo no hay nada... Diara, lo viste, es parte de algo entre él y Gael. Me están involucrando. Eso es todo.
Continúa sin mirarme y con los labios sellados. Así continúa durante todo el trayecto. Ni siquiera me importa que los dos hombres sentados al frente me escuchen, lo que más me importa es lo que piense mi hermana.
Cuando el au