Hubo un silencio que se extendió por unos segundos, un silencio que para Luis Fernando se convirtió en una eternidad. Sus ojos estaban fijos en Miranda, buscando en su mirada alguna pista, alguna explicación que pudiera darle sentido a la situación. Sin embargo, Miranda se mantenía firme, con una expresión seria que no dejaba lugar a dudas: estaba segura de lo que estaba haciendo.
—Te hice una pregunta, Miranda —dijo Luis Fernando, su voz temblaba con ligereza —. ¿Qué significa esto?
—Signi