Luis Fernando conducía mientras las lágrimas corrían por su rostro, sintiendo cómo la angustia lo invadía. La situación era dolorosa, un torbellino de emociones lo abrumaba. Quería enfrentarse a su madre, reclamarle cara a cara que ya sabía toda la verdad sobre la trampa que había tejido junto a Laura para destruir su felicidad. Pero, al mismo tiempo, un profundo temor por el estado de salud de Greta lo paralizaba. Todo le había llegado de golpe; conducía sin un rumbo claro, perdido en sus pens