Monserrat, sintiéndose un poco más fuerte después de la cesárea, decidió que antes de regresar a su habitación, quería ir a ver a Grecia, que estaba a solo unas pocas habitaciones de la suya. Con una mezcla de nervios y emoción, le pidió a Guillermo que la llevara a visitarla. Tenía muchas ganas de conocer a su nuevo sobrino y, además, quería preguntarle a Grecia y a Luis Fernando si aceptarían ser los padrinos de sus trillizos.
Al entrar en la habitación, Guillermo empujaba la silla de rueda