El joven encargado del cyber estaba muy pálido y nervioso. Sin responder nada a Susana, tomó su teléfono y marcó un número, mientras ella lo miraba atenta, esperando a que él le dijera lo que había visto.
Lo que Susana no se imaginaba era lo que el joven estaba a punto de hacer.
—Por favor, señora, espere un momento aquí —le dijo, mientras sacaba la tarjeta del CPU. Se apartó de ella y caminó hacia otra área de la sala para poder hablar por su celular sin que Susana pudiera escuchar.
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