Luis Fernando entró en la sala, y su expresión de sorpresa se transformó rápidamente en confusión al percibir la tensión entre sus padres.
—¿De qué verdad están hablando? —preguntó con firmeza, frunciendo el ceño.
Greta y Armando intercambiaron miradas nerviosas, sintiéndose por un momento al descubierto. Sin embargo, Greta no podía permitir que sus planes se vieran arruinados, así que fue la primera en reaccionar antes de que Armando pudiera decir algo.
—Luis Fernando, hijo, no te espera