Al terminar la jornada de trabajo, Grecia se acercó a Guillermo con un nudo en el estómago. El temor la invadía mientras pensaba en cuál sería su reacción al hablarle sobre la decisión que había tomado.
—Guillermo, necesitamos hablar —dijo, con un ligero temblor en su voz.
Al escucharla, Guillermo se estremeció; por fin había llegado el momento de retomar la conversación que habían dejado inconclusa. Estaba esperanzado de que ella lo aceptara en su vida; estaba dispuesto a ponerle el mundo