Guillermo y Monserrat se miraban intensamente, sus corazones latían acelerados. El ambiente se tornaba perfecto, aunque todo había sido completamente improvisado, y la conexión que sentían entre ellos se volvía cada vez más fuerte, tenia los sentimientos a flor de piel.
Guillermo se acercó aún más a Monserrat, sus manos recorrían su piel mojada, hasta que finalmente encontraron su cintura. Monserrat, sintiendo la electricidad del momento, se aferró a su cuello con una mezcla de deseo y vulnera