Grecia se quedó sorprendida al ver a Monserrat en la puerta. Lo último que esperaba era esa visita, y la expresión en el rostro de la joven era un claro reflejo de su incomodidad. Monserrat se sentía presionada por su padre, quien le había ordenado que se disculpara con Grecia. Sin embargo, no le quedó otra alternativa que acceder a lo que le había ordenado. Conocía muy bien a su padre y sabía que, de negarse a hacerlo, las consecuencias serían severas, como por ejemplo: castigarla quitándole e