Diana tocó su vientre, pensó en Joaquín, las lágrimas cayeron de nuevo, él estaba en la cárcel.
«Está pagando por su crimen, mató a mi familia, no debo sentir compasión, pero sigo sintiéndolo, sigo queriendo que sea libre, sigo amándolo, y debería odiarlo, cumplí mi venganza, pero con ella, también maté mi corazón», pensó.
Se alejó de la habitación de sus hijos, lloró con desesperación lejos de ellos, no quería que la vieran mal, no quería sufrir delante de ellos.
Más tarde, cuando los niños des