Días después.
Joaquín y Diana volvieron a casa, ella estaba distante, él lo entendía, sabía lo que pasaría si contaba todo, pero, callar ya no era la opción y lo supo.
Joaquín estaba en la empresa.
Escuchaba lo que decían todos los socios.
Tenía temor de perder todo, como antes lo había perdido su padre.
—Está bien, aceptaré la inversión de la nueva socia —dijo Joaquín.
Los socios estaban aliviados, creían que había una esperanza para la empresa.
Para Joaquín esto no era nada fácil.
Pidió reunir