—¡Yo…!
La mujer quiso salir, pero Margot detuvo su mano.
—¡Se lo suplico, ayúdeme!
—Está bien, la ayudaré. Pronto le ayudaré.
La mujer se liberó y salió apurada.
Margot sintió algo de alivio, pero hasta no estar fuera de ahí, no se sentiría a salvo.
Sintió náuseas, pensó que se debía a no haber comido nada en todo el dìa, se recostó en la cama, estaba tan agotada.
***
Joaquín bailaba con esa mujer, pero buscaba a su esposa con la mirada, no la encontraba por ningún lado.
Eso comenzó a desesperar