Margot corría, estaba desesperada, quería llegar a un lugar a salvo, siquiera tomar un taxi, que la llevaran a casa de Joaquín, tenìa mucho miedo.
Logró tomar un taxi.
—¡Por favor, lléveme a la zona azul de la ciudad!
El taxista la mirò con duda.
—Es muy lejos, señorita, le prometo que le pagaré.
El taxista asintió y condujo.
De pronto, un auto apareció detrás del taxi, Margot tuvo miedo.
—¡Por favor, aceleré! Por favor, ¡No se detenga!
El chofer tuvo miedo, aceleró solo porque vio ese auto muy