Margot escuchó que cerraron la puerta, abrió los ojos con estupor para mirar ante ella a su madre.
—Hijita, ¡qué rebelde eres!
—¡No! ¡Vete, vete ahora mismo! Joaquín viene en camino, va a hacer que te arrepientas del daño que me hiciste.
La mujer rodó los ojos, dos enfermeras entraron detrás de ella.
—Háganlo.
Margot las miró con miedo, intentó detenerlas, pero fue inútil, las mujeres la inyectaron, ella lloró, luchó, pero nada pudo hacer.
Al cabo de unos minutos se sintió muy cansada.
—¡Mi bebé