Diana miró a todos los socios reunidos en la empresa.
—Ahora solo reciben órdenes del nuevo CEO.
Ella salió de ahí, Ronald fue detrás de ella.
—Hiciste bien, Diana, nunca te arrepientas de esto.
Ella asintió.
—¿Ya está listo el documento de divorcio?
El hombre sonrió.
—Claro.
—Debo ir a la mansión por mis hijos, mañana mismo quiero tener ese documento, lo llevaré para que me lo firme.
—Yo me puedo encargar, querida, no tienes que volver a ver a Joaquín Andrade, nunca más.
—Quiero verlo, hay cosa