Diana estaba observando a través de la ventana, su mirada estaba triste.
—Mami, ¿Estás triste? —exclamó Opal al ver los ojos de su mamá.
Diana acarició el rostro de su pequeña, negó.
—Todo está bien, mi amor, mamá te ama, siempre lo hará.
—¿Y papito también? ¿Verdad?
Diana asintió.
—Y papito también te ama, ¿Verdad?
Diana de nuevo asintió.
—¿Y mamita ama a papito?
Diana no pudo responder, vio dos camionetas llegar y entrar en la mansión.
—La niñera se acercò a Diana.
—Cuide a mis hijos, ya sabe