Los guardias afuera de la mansión estaban inquietos, intentando entrar a la fuerza. Algo extraño sucedía, y el silencio tras las puertas era inquietante. De pronto, Francisco apareció en la entrada, su rostro inusualmente tranquilo mientras les hacía una seña para que bajaran las armas.
—Tranquilos, señores. Todo está bajo control —dijo, su voz serena.
—¿Qué está pasando aquí? —exigió uno de los guardias, observando la mansión y buscando alguna señal de que el CEO estuviera bien—. El señor Andra