Margot caminaba de un lado a otro, estaba desesperada, llamó por teléfono a Rodolfo, èl no respondió.
Sin embargo, en unos minutos, Rodolfo le devolvió la llamada.
—Rodolfo —dijo ella con una voz triste—. ¿Puedo verte? ¡Necesito verte!
—Claro, ¿Qué pasa, cariño? ¿Estás llorando?
Ella no pudo evitar sollozar.
—Por favor, ¡solo necesito verte! —exclamó
—Bien, ¿Dónde estás?
Ella le indicó donde estaba.
—¡Escapé de casa!
Margot no pudo ver la sonrisa que tenía Rodolfo.
—Espérame donde estás, Margot,