Opal miró a Mauricio con el corazón en un puño, su respiración entrecortada mientras él la levantaba con firmeza del sillón donde estaba sentada. El sonido de un disparo retumbó en el aire como un eco siniestro, haciendo que se aferrara aún más al bebé que lloraba desconsolado en sus brazos.
—¿Qué está pasando, Mauricio? —preguntó con un hilo de voz, sintiendo que el miedo le atenazaba la garganta.
Mauricio negó con la cabeza, con el rostro tenso, los ojos brillando con una mezcla de furia y pre